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Numerosos estudios han subrayado la elevada prevalencia de ansiedad y estrés entre los trabajadores de sectores como la aviación, la marina mercante y otras profesiones de alta exigencia. No obstante, persiste una notable carencia de investigación que aborde de manera específica la salud mental de las tripulaciones de cruceros, especialmente en lo que respecta a los trastornos de ansiedad.

En las últimas décadas, la investigación científica ha evidenciado de manera consistente que las industrias con alta demanda emocional y física, como la aeronáutica y el sector marítimo, constituyen un entorno propicio para el desarrollo de trastornos relacionados con el estrés y la ansiedad. La exposición prolongada a jornadas laborales agotadoras, el aislamiento social, la falta de privacidad y el control limitado sobre el entorno laboral son factores de riesgo bien documentados para el deterioro de la salud mental. Por ejemplo, estudios en el ámbito de la aviación han señalado que los pilotos y tripulantes de cabina frecuentemente experimentan estrés laboral y otros trastornos psicológicos, impulsados por la intensa presión laboral y las elevadas responsabilidades inherentes a sus funciones (Muñoz et al., 1991).

Sin embargo, a pesar de estos hallazgos en industrias afines, la investigación sobre la ansiedad en las tripulaciones de cruceros sigue siendo limitada. Mientras que la aviación ha desarrollado programas específicos de prevención dirigidos al estrés y la fatiga entre pilotos y personal de cabina, la industria de cruceros aún no ha recibido una atención empírica similar en lo que respecta al bienestar psicológico de su fuerza laboral. Los escasos estudios existentes en el contexto marítimo más amplio se han centrado principalmente en la marina mercante y la pesca comercial, lo que deja una brecha significativa en la comprensión de las exigencias psicológicas únicas del empleo en cruceros, donde las dinámicas laborales difieren considerablemente.

Un estudio significativo sobre la salud mental de los marineros, llevado a cabo por la Universidad de Yale en colaboración con el ITF Seafarers Trust, reveló niveles alarmantes de ansiedad y riesgo de suicidio entre los trabajadores marítimos, donde el 17 % de los participantes reportaron síntomas de ansiedad (ITF Seafarers Trust, 2019).

Además, la literatura sobre psicología laboral y organizacional indica que la combinación de altas exigencias laborales, períodos prolongados de aislamiento y acceso limitado a recursos para la gestión del estrés incrementa considerablemente el riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad. En entornos marítimos, la difusa línea entre la vida laboral y personal, junto con la alienación de las redes de apoyo y la necesidad de adaptarse a un entorno altamente jerárquico y estructurado, amplifica aún más estos riesgos. La falta de autonomía y control personal en estos contextos es un catalizador reconocido para la aparición de síntomas de ansiedad.

Investigaciones recientes sobre el estrés y la fatiga en el personal marítimo subrayan estas inquietudes.

López López (2023) señala que los trabajadores del mar enfrentan cargas laborales excesivas con períodos de descanso inadecuados, una circunstancia que no solo pone en riesgo su salud, sino que también incrementa la probabilidad de accidentes marítimos.

Además, estudios anteriores sobre la salud mental en sectores de alta demanda, como la atención médica y la hostelería, han señalado el «trabajo emocional» como un factor crucial que puede contribuir de manera significativa al incremento de los niveles de ansiedad y agotamiento. El trabajo emocional implica la necesidad de que los empleados regulen y expresen emociones específicas en el ámbito profesional, incluso cuando estas emociones no reflejan su verdadero estado interno.

Uno de los aspectos más preocupantes de esta situación es que, a diferencia de los trabajadores de las industrias terrestres, el personal de cruceros tiene un acceso muy limitado a recursos de apoyo psicológico. En muchos entornos laborales convencionales, los departamentos de recursos humanos implementan programas de bienestar y servicios de atención psicológica para fomentar el bienestar de los empleados. Sin embargo, en los cruceros, estos servicios suelen ser escasos o inexistentes. La asistencia psicológica a bordo generalmente no está disponible, y rara vez se establecen protocolos estructurados para el manejo del estrés, la ansiedad o las crisis emocionales.

Esta carencia de apoyo se ve intensificada por la falta de espacios privados donde los tripulantes puedan desconectar, reflexionar o procesar sus emociones sin la presión constante de mantener una imagen profesional.

Según el Boletín de la Gente de Mar de la ITF, los trabajadores marítimos a menudo enfrentan el aislamiento y la fatiga extrema, factores que incrementan aún más los riesgos para la salud mental (ITF Seafarers Trust, 2020).